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NAMASTÉ


"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."



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Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.


Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.


Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.


Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.


Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.


Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.

*********

Por todo esto puedo y debo deciros:

Yo soy Drisana, la hija del Sol.

Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.

En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.

Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.

Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.

Es tiempo de regresar al Hogar.

¡Despertar!

Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.

Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:

YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.

YO SOY el/la que YO SOY


Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana


jueves, 15 de junio de 2017

CUATRO NOBLES VERDADES DE BUDA SOBRE EL SUFRIMIENTO


CUATRO NOBLES VERDADES DE BUDA SOBRE EL SUFRIMIENTO


Hablar del sufrimiento es hablar de las cuatro nobles verdades de Buda.
Este artículo es de recopilación de las cuatro verdades. Entiendo que siempre es bueno recordarlas:

1. La primera Noble Verdad es dukkha, la naturaleza de la vida es sufrimiento. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo que se desea es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento.

2. La segunda Noble Verdad es el origen de dukkha, el deseo o "sed de vivir" acompañado de todas las pasiones y apegos. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento. Es el deseo que produce nuevos renacimientos, que acompañado con placer y pasión encuentra siempre nuevo deleite, ahora aquí, ahora allí. Es decir, el deseo por los placeres sensuales, el deseo por la existencia y el deseo por la no existencia.

3. La tercera Noble Verdad es la cesación de dukkha, alcanzar el Nirvana, la Verdad absoluta, la Realidad última. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento. Es la total extinción y cesación de ese mismo deseo, su abandono, su descarte, liberarse del mismo, su no dependencia.

4. La cuarta Noble Verdad es el Sendero que conduce al cese del sufrimiento y a la experiencia del Nirvana. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación del Sufrimiento. Solamente este Óctuple Noble Sendero; es decir, Recto Entendimiento, Recto Pensamiento, Recto Lenguaje, Recta Acción, Recta Vida, Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta Concentración.

lunes, 12 de junio de 2017

EL VIENTO Y LA IDEA DEL “YO”, por Raul Morata


EL VIENTO Y LA IDEA DEL “YO”.
por Raul Morata


El viento pasa, refresca nuestra piel, acaricia nuestro pelo, mueve nuestras prendas de vestir, las hojas de los árboles, las nubes. Se mueve por nuestro cuerpo y también por las lejanas montañas. Pero, como si pudiéramos retenerlo, decimos- "El viento", "Qué bonito", "Qué bueno..."

Como si sentir el viento fuera un concepto, como si pudiéramos atraparlo con una palabra. Decimos viento y antes de que acabemos la palabra, el aire que hemos percibido ya se encuentra lejos de nosotros. Ya ha cambiado. El viento nombrado ... simplemente...ya no "esta".

Hace tiempo estaba muy contento por algún motivo, después me puse triste porque ese motivo desapareció, luego me enfadé y por último volví a estar contento no sé muy bien porque. Entonces decimos- " Yo estoy..."

Como si al decir "Yo estoy..." pudiéramos retener los estados de alegría y pudiéramos retener los de angustia para hacer algo sobre ellos. Juzgamos, etiquetamos, valoramos nuestras impresiones y dictaminamos "YO ESTOY...". En ese momento hemos hecho una idea de nosotros, de nuestro estado emocional. Pero si con solo decir la palabra viento, ya nos hemos quedado por detrás de la realidad, y hemos dejado de seguir el movimiento de esta... cómo no vamos a quedarnos atrás cuando diga : "Yo estoy contento por esto..." (y antes de decir eso he juzgado, etiquetado y valorado mi estado de ánimo según mi experiencia.)

Simplemente al igual que pasa con el viento, cuando decimos- "yo estoy..."- lo que hacemos es más bien... no estar.

Como siempre tengo la impresión de no explicar bien lo que quiero, pongo una frase de Krisnamurti que lo describe muy bien : LA PALABRA NO ES LA COSA.


Publicado por Raul Morata en : http://filosofiachina.blogspot.com.es/

viernes, 9 de junio de 2017

LAS COSAS DEL ESPIRITU NO SE APRENDEN, SE SABEN


LAS COSAS DEL ESPIRITU NO SE APRENDEN, 
SE SABEN

“Un día comprendí que no había nada que aprender, solo había que recordar. Porque las cosas del espíritu no se aprenden, se saben.”

Es evidente que el ser humano vive una especial confrontación consigo mismo. Un enfrentamiento que agudiza la profunda crisis en que vive la humanidad. Una crisis principalmente de “identidad”, y es precisamente en estos tiempos de caos y confusión, cuando surge todo un sistema de mercadeo espiritual. Un comercio que ofrece productos, servicios y soluciones “espirituales” de todo tipo y para todas las necesidades. Como toda buena campaña publicitaria, ésta atrae a muchos “consumidores”, y todo lo que hace es generar más conflicto y más confusión. Porque ante una crisis es fácil tomar cualquier cosa, tanto si es positivo como si es negativo, pues es precisamente la imperiosa necesidad de “encontrar” la que nos hace tomar como “nuestras” las verdades de los demás.

Es increíble la facilidad con que los comerciantes del espíritu nos subyugan al sistema y, cuando menos pensamos, estamos inmersos en creencias, doctrinas e ideologías, que no tienen nada que ver con nosotros. Es claro que este extenso mercado espiritual aprovecha nuestras crisis individuales originadas en la profunda necesidad humana de entender y comprender, nuestro paso por esto que llamamos “vida”, descubrir el sentido de nuestra existencia o encontrar el rumbo que hemos de seguir para alcanzar la llamada “iluminación”.

No obstante, debemos ser muy cuidadosos y hacer una minuciosa selección de la propaganda que recibimos, pues son tantos los proveedores que se ha generado una feroz guerra de “precios”. Esta desmesurada competencia trae como consecuencia el inevitable aumento de “ofertas espirituales” de dudosa calidad. Tal y como sucede en cualquier tipo de mercado, el espiritual, ofrece rebajas con tanta benevolencia que se puede conseguir el perdón divino e infinidad de gracias, indulgencias o iniciaciones, sólo con cumplir algunos sencillos requisitos y a un bajo precio. 

Incluso, hay maestros o gurús que ofrecen alcanzar la iluminación en tres horas, aunque ¡claro!, ya sabemos que el alimento “fast food”, no nutre, sólo nos llena temporalmente y al final, nos deja una sensación de vacío. Porque he de decir que hay grandes almacenes de productos y servicios espirituales, que para no perder su nivel competitivo, están empezando a rebajar los precios y a simplificar los tiempos y los procedimientos. Sin embargo, es peligroso tomar estas ofertas espirituales tipo fast food, porque son simplemente un producto de mercado que nos distrae, pero no nos nutren realmente. Son sencillamente el resultado de un estudio previo donde se investiga cuales son las carencias de las personas, qué les hace falta y entonces se crean los productos, servicios o soluciones a la medida. Así es como la espiritualidad se convierte en un producto más que se ofrece al mejor postor. 

Evidentemente, algo estamos haciendo mal, porque a pesar de la oferta y la demanda que conforma el comercio del espíritu, el caos sigue, la crisis sigue. Quizás lo que sucede es que estamos buscando en el sitio equivocado. Tal vez es tiempo de mirar más allá de lo tangible, porque muchos asumimos la actitud de que si no lo podemos ver, no existe. Pese a todo, cada vez toma más valor e importancia lo invisible, lo intangible, inclusive para los hombres de ciencia, siempre obcecados en explicar lo inexplicable. 

Es por eso que en estos tiempos de tan tremenda confusión, debemos mirar dentro de nosotros mismos, porque ahí están las respuestas y estas, son tan simples como las preguntas: ¿Qué soy? ¿Qué hago aquí? ¿A dónde voy? ¿Para qué fui creado? ¿Quién puede saber sobre nosotros, más que nosotros mismos? ¿Quién será capaz de de decirnos claramente y con exactitud qué somos, qué hacemos aquí o hacia dónde vamos? 

Es tiempo de volver a nuestra esencia, y comprender lo que realmente somos: UN ESPIRITU VIVIENDO UNA EXPERIENCIA HUMANA. Con libre albedrío para pensar, creer y decidir. Porque ahí, en nuestra esencia, todos somos iguales. Todos somos hijos del mismo Creador, hechos a su imagen y semejanza. Porque sin importar cual sea la religión que practicamos e incluso, si no practicamos ninguna. Sin importar si somos ateos y no creemos en ningún “Dios”. Sin importar cuales sean nuestras ideologías, filosofías, creencias o elecciones de vida, todos, absolutamente todos, somos espíritu antes que humanos. 

Ahí, en nuestra esencia (espíritu) no hay color de piel ni de ojos. No hay idiomas ni gramática. No hay tonos de voz. No hay ciencia o ignorancia. No hay una preparación académica deficiente o sobresaliente. Ahí no existen las “clases sociales”, ni los grupos intelectuales, ni los diplomas o “status” que presumir. Ahí no existen los “títulos nobiliarios”, y mucho menos títulos propiedad. Porque el espíritu no es propiedad de ninguna religión, ni privilegio de algún grupo étnico y mucho menos, de una raza o doctrina elitista. Porque al ser creados, a todos nos fue otorgada nuestra espiritualidad. Es decir, nuestra esencia. Lo que verdaderamente somos, sólo sucede que lo hemos olvidado. Al nacer, ya somos espirituales.

Es entonces cuando empieza nuestro camino espiritual con forma humana. Aún así, crecer
físicamente no es crecer espiritualmente. Crecemos espiritualmente cuando comprendemos que somos un espíritu en esencia y cuando accedemos a nuestra verdadera esencia, es cuando se genera un real cambio que nos hace sentir diferentes en nuestro interior; porque al volver a nuestra esencia recordamos nuestra identidad Divina y entonces, sabemos lo que realmente somos y cuál es nuestra misión en este camino llamado “vida”. 

Sucede que en la lucha por la “supervivencia” en este nuestro Planeta, la raza humana se ha perdido a sí misma y al hacerlo, se ha separado de identidad y de sus valores más elementales: la compasión, la tolerancia y el respeto. Estos “valores humanos” son los que dan como resultado el AMOR INCONDICIONAL, porque al aceptar a los demás sin condiciones y amarlos como a nosotros mismos, se crea una convivencia armónica y amorosa. Nada más lejos de la realidad que vivimos en estos tiempos. Porque en nuestro afán por demostrar a los demás lo que somos y cuanto valemos (en el “mundo material”) nos hemos olvidado de lo que realmente somos. Hemos asumido como “valores” las cosas materiales cuando éstas, son solamente un medio o instrumento para vivir nuestra experiencia humana, jamás un fin que hemos de perseguir porque somos perecederos.

Tenemos fecha de caducidad como “humanos” más no como espíritus, porque el espíritu es energía y esta, no desaparece, solo se transforma. Por tanto, el espíritu no es cuestión de religión o creencias esotéricas. Espíritu es lo que somos, lo que verdaderamente somos. La compasión tampoco es un asunto de religión. Es un asunto humano. No es un lujo, es esencial para la supervivencia de todos y todo lo que habita abajo, encima y arriba de nuestra casa, la Tierra. Porque la compasión es la capacidad de sentirnos próximos al dolor de los demás y la voluntad de aliviar sus penas. Es el deseo de que los demás estén libres de sufrimiento. La compasión no es lo mismo que lástima, viene del alma y nos hace sensibles al mal que padecen otros seres, por tanto, evitamos causarles males de cualquier tipo. 

Ahora bien, la mayor fuerza de la humanidad no consiste en los puños ni en poderosas armas de fuego, tampoco en un poderío militar, sino en la capacidad de tolerancia y ésta, es la aceptación de la diversidad de opinión tanto social y étnica, como cultural y religiosa. Al mismo tiempo, es la capacidad de aceptar a los demás valorando las distintas formas de pensamiento y elecciones en la vida. Es la consideración hacia la diferencia. Es admitir en los demás una manera de ser y de actuar distinta a la nuestra. Es también una forma de aceptación del legítimo pluralismo. Porque desde que existe, la humanidad sueña con la tolerancia, quizá porque se trata de una conquista que brilla simultáneamente por su presencia y por su ausencia. 

Sin duda, la tolerancia y el respeto son muy parecidos, porque el respeto es aceptar y comprender a los demás tal y como son. Aceptar su forma de pensar aunque no sea igual que la nuestra. Porque podemos creer que están equivocados, pero ¿quién puede asegurarlo? ¿Quién puede asegurar que nosotros somos los portadores de la verdad? Por lo tanto, hay que aprender a respetar y aceptar la forma de ser y pensar de los demás. No obstante, no sólo debemos respetar a las personas sino a todo aquello que nos rodea: a las plantas y animales, desde el más diminuto insecto hasta la gran ballena. Desde la más diminuta flor del campo hasta el enorme árbol de la selva. A los ríos, lagos y mares. 

Todo lo que forma parte de la creación merece nuestro respeto, porque todos dependemos de todos. Todo y todos fuimos creados con el mismo amor y con una misión específica en una coexistencia que nos obliga a amarnos y respetarnos sin condiciones, porque la supervivencia de unos, depende de la de los otros. Comprender esto es lo que nos devuelve nuestra esencia, nuestra espiritualidad, que hemos extraviado en algún punto del camino. 

En el extenso comercio espiritual donde hay “mercaderes” para todas las “necesidades humanas”, es fácil perderse y confundirnos sobre lo que es auténtico y lo que no. Sin duda, hay “ofertas espirituales” valiosas y realmente gratificantes, sin embargo, al final nada funciona por sí solo, es nuestro “espíritu” el que hace el trabajo. Porque al utilizar recursos externos llámese tarot, péndulo, agua diamantina, libros de auto ayuda, cursos, talleres, etc., estamos poniendo nuestra fe en ellos, por eso nos funcionan. Entonces, somos nosotros quienes hacemos el trabajo, es el poder de nuestro espíritu el que actúa. Por eso no debemos olvidar nuestro verdadero poder, el que nos fue otorgado junto con nuestro libre albedrio para decidir por nosotros mismos. 

Lo que sucede es que andamos perdidos o estamos distraídos con el mercado espiritual que nos inunda de opciones y olvidamos nuestra verdadera esencia. Al hacerlo, permitimos que otros decidan por nosotros lo que hemos de creer y lo que no, cuando dentro de nosotros están todas las respuestas. Aunque nos es más fácil dudarlo, porque de esa manera eludimos nuestra responsabilidad y es más fácil vivir esperando que alguien o algo más, nos de las respuestas y nos guíe en el camino, cuando definitivamente el camino espiritual es individual. 

Muchas veces, podemos pensar que seguir un camino espiritual nos convierte en personas muy especiales, superiores de algún modo a los demás. Cuando en realidad todos estamos andando ese mismo camino, sólo que cada quien tiene su tiempo y su manera para andarlo. Cuando algunos han avanzado, otros han retrocedido, pero invariablemente y sin ninguna excepción, todos llegaremos a Casa cuando sea nuestro tiempo. VOLVER a nuestra esencia. CONFIAR en nuestro propio poder. RECORDAR, ese es el secreto. 

Seremos capaces de “recordar” cuando tomemos como opción buscar en nuestro interior haciendo uso de nuestro libre albedrio y así, definir nuestra propia verdad. Porque aún en estos tiempos de grandes descubrimientos científicos, sorprendentes conquistas espaciales e impactantes avances tecnológicos, el ser humano sigue buscando el significado de la vida, cuando el significado de la vida es el mismo ser humano. Las respuestas suelen ser más simples de lo que parecen y, definitivamente, nuestros cuestionamientos personales tienen también respuestas personales.

Fuimos creados como “individuos” parte de un “todo” y precisamente esa individualidad, nos exige respuestas “individuales”. Cuando comprendamos nuestra individualidad, habremos descubierto cual es nuestro punto de unión con el resto de nuestros hermanos. Quizás entonces y sólo entonces, tendremos las respuestas y viviremos en la Unidad, porque habremos comprendido que todos somos iguales, con las mismas necesidades y el mismo potencial para avanzar en el camino, a pesar de haber sido creados como seres únicos e irrepetibles. 

Hoy, quiero decirles que todos estamos experimentando cambios. Cada quien a su manera y a su propio tiempo, de acuerdo a quienes somos y en concordancia con el pacto divino que todos y cada uno de nosotros hicimos en el momento de nacer y que tiene un objetivo único e intransferible para conseguir evolucionar y estoy consciente de ello, por eso les digo que no tomen mi verdad como suya. Sólo quise compartir con ustedes mi verdad, la mía propia, la que he descubierto en mis andanzas hasta hoy, en este escenario que llamamos “vida”, en el que cada cual hemos de desempeñar un papel estelar a veces y otras como simples espectadores. No mejores ni peores que los demás, simplemente diferentes. 

He descubierto que la verdad llega cuando escuchamos, analizamos y desmenuzamos todo cuanto recibimos a través de los cinco sentidos y después, discernimos en lo que sí es nuestro y lo que no. Es cuando nos conectamos con nosotros mismos desde adentro, como un saber intuitivo que ve el trasfondo de todo. Cuando los bloqueos y las barreras desaparecen o son más débiles que la voz de nuestro interior, de nuestra intuición. Es entonces cuando pensamos por nosotros mismos. Porque tanto la verdad como la sabiduría es alcanzable para todos, igual para el rico como para el pobre. Pero solo puede acceder a aquella, aquél que no la busca, quien solo sigue su propio camino de verdad, donde cada antigua verdad es reemplazada por una nueva, mas pulida, mas sintonizada con la única verdad, pero al mismo tiempo más alejada de nuestra actual realidad. 

Es difícil que exista una sola pregunta, un solo cuestionamiento en nuestra existencia. Es el “buscador” el que se pregunta, el que indaga y no está satisfecho con la verdad que ha recibido. Sólo se puede llegar y avanzar a través de la búsqueda, de la insatisfacción. Toda nueva pregunta, genera más preguntas. Porque verdad solo hay una y es la nuestra. La de cada ser que habita este Planeta. La que sí nos pertenece, porque la verdad no se encuentra adoptando creencias religiosas o condicionamientos sociales.

La verdad es la voz de nuestra propia consciencia que se basa en el reconocimiento de que el amor es nuestra realidad esencial. Que fuimos creados por y para el amor incondicional y este, es la fuente de la paz interior, por tanto, es la fuente de nuestra espiritualidad, de nuestra esencia del SER. Porque la verdad es la voz silenciosa del corazón que responde claramente cuando somos capaces de escuchar nuestra voz interior, que es la voz de nuestro YO SUPERIOR INTERNO. 

Es un hecho que necesitamos un mundo completamente distinto, con un enfoque diferente. Yo me pregunto y les pregunto: ¿Qué estamos esperando? ¿Por qué no empezar a crearlo ya? Desde adentro. Desde nuestra esencia. Armonizando nuestras energías con el amor, el amor incondicional. Con tolerancia y respeto a la diversidad de creencias, opiniones e ideologías, porque cada ser que habita este Planeta tiene su propia verdad y una misma esencia “espiritual”. 

Aquí, precisamente aquí, quiero compartir mi verdad sin mayor pretensión que expresarme como hice siempre, con todo mi respeto y amor incondicional por cada verdad y cada una de las más de cuarenta y cinco mil ochocientas almas que habitan en el Portal Dimensional. Porque hace tiempo, en una imperceptible búsqueda llegué “causalmente” a este sitio donde aprendí de cada post, de cada ser, de cada concepto, de cada doctrina, de cada ideología, de cada opción de vida y descubrí que en la diversidad está la mayor oportunidad de crecer y avanzar en el camino. 

Una vez más agradezco a Therex por el Portal Dimensional y por permitirme comunicar un poco de los descubrimientos de mi andar como espíritu, en esta experiencia humana. Porque tomando un poco de aquí y de allá; escuchando, leyendo, compartiendo, meditando, aprendiendo de cada ser, de cada experiencia, de cada encuentro, de cada sitio, de cada espacio, de cada tiempo, de cada silencio y sobre todo, escuchando atentamente mi voz interna, pude definir mi propia verdad, que siendo “mi verdad” me pertenece, por lo tanto, no intento imponerla, simplemente compartirla. 


Autora: Aandrea Vogt

Fuente: Portal Dimensional

RE-DESCUBRE TU ESENCIA, por Osho


RE-DESCUBRE TU ESENCIA
por Osho

La meditación es el estado natural que hemos perdido. Es un pa­raíso perdido, pero se puede recuperar. Mira en los ojos ino­centes de un niño, mira y verás un silencio tremendo, una inocen­cia. Todos los niños nacen en un estado meditativo, pero son iniciados en las costumbres de la sociedad; hay que enseñarles a pensar, a calcular, a razonar, a discutir; hay que enseñarles palabras, el idioma, los conceptos. Y poco a poco pierden contacto con su pro­pia inocencia. Se han contaminado, han sido polucionados por la sociedad. Se vuelven mecanismos eficientes; ya no son hombres.

Lo único que se necesita es recuperar de nuevo ese espacio. Lo has conocido antes; por eso, cuando por primera vez conozcas la meditación, te sorprenderás, porque tendrás la sensación de que ya la conocías. Y ese sentimiento es verdadero: lo has conocido antes. Lo has olvidado. El diamante se ha perdido entre montañas de basura. Pero puedes destaparlo, encontrarás de nuevo el diamante; te pertenece.

No se puede perder: sólo se puede olvidar. Nacemos meditado­res, después aprendemos los caminos de la mente. Pero nuestra verdadera naturaleza permanece escondida en algún lugar como una corriente subterránea. Cualquier día excavas un poco y en­cuentras la fuente todavía manando, el manantial de aguas frescas. Y la alegría más grande de la vida es encontrarla.

Practica:

Antes de irte a dormir siéntate en la cama; siéntate de un modo relajado y cierra los ojos. Siente cómo se relaja el cuerpo…Si el cuerpo empieza a inclinarse hacia adelante, permíteselo; podría inclinarse hacia adelante. Puede que le guste adoptar una postura fetal, igual que cuando un niño está en el vientre de su madre . Si lo sientes así, adopta una postura fetal, vuélvete un bebé en el vientre materno.

Después escucha tu respiración, nada más. Escucha como entra en la inspiración, cómo sale en la espiración. No estoy diciendo que lo digas, sólo siente cómo entra; cuando está saliendo, siente cómo sale. Y en esa sensación sientes cómo surge un tremendo silencio y claridad.

Esto sólo dura diez o veinte minutos ‑mínimo diez, máximo veinte‑, luego vete a dormir.


OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil

Fuente: Osho-maestro


miércoles, 7 de junio de 2017

ENTRAR EN EL REINO DE LA BELLEZA: ENSEÑANZA TSALAGI, por Dhyani Ywahoo


ENTRAR EN EL REINO DE LA BELLEZA: 
ENSEÑANZA TSALAGI
por Dhyani Ywahoo


Sin una base espiritual, no puede existir sociedad alguna. Sin una práctica espiritual, reina el desorden. 

Incluso el más tibio de los rezos origina vibraciones que se transmiten por el aire y se mueven a la oración, del mismo modo que las cuerdas de la guitarra se estremecen cuando entran en armonía con las notas que emite el piano. Nuestros mayores nos han hablado en numerosas ocasiones de que la importancia es invocar la voz y cantar en dicha y armonía, de dejar que la belleza fluya en nuestros corazones, y nos han dicho: “Recemos unidos, hagamos las cosas unidos”. 


Los hombres no se reúnen para rezar, solo por motivos sociales; las voces unidas despliegan una gran fuerza. Es la fuerza de la naturaleza humana que recompone el tejido sagrado de la luz en respuesta al fervor de la comunidad entera. 

Todo cuanto vemos es el reflejo de la conciencia y para poder ver es preciso que retiremos los velos que cubren nuestros ojos, que desechemos las ilusiones que nos limitan en el tiempo y en el espacio, las ilusiones que nos limitan en el tiempo y en el espacio, las ilusiones que nos hacen creer que vivimos desunidos, no estamos desunidos, todos estamos juntos.


Cuando unimos nuestros corazones en la oración, en el canto, en la danza sagrada, en la siembra, estamos devolviendo a la Tierra una parte de lo que tomamos de ella, estamos sembrando las semillas de una buena causa.

Los atributos de la risa, la alegría y la tristeza, y nuestros pensamientos y acciones, tejen el tapiz de la vida. La práctica espiritual transforma las ideas conflictivas y desarrolla la percepción de nosotros mismos y del universo como formas de energía, tonalidades, aspectos complementarios que buscan el equilibrio y la resolución. De nuestros corazones surge un canto, como comunidad de seres humanos que compartimos y creamos conjuntamente nuestro entorno. 

Es un canto de paz planetaria, la cooperación planetaria. Nos convoca a transformar las emociones conflictivas, a revelar la beatitud inherente. Habla siempre de la mejor manera de ti mismo y de los demás, sé consciente del avance y del cambio y afirma el poder curativo del pensamiento pacífico. Mantén la forma de la paz. Comprende que nuestros pensamientos y nuestros actos dan forma al mañana. Cada uno de nosotros contribuye a las cosas que resuelven de manera pacífica. Nuestros corazones forman una unidad con el corazón de la tierra.

Un rasgo común de la filosofía de los nativos norteamericanos es el concepto de que todos tenemos un propósito, un deber espiritual que cumplir. La religión de los pueblos indígenas enseña que mantenemos una relación espiritual con todo cuanto nos rodea y somos responsables de ello. La relación espiritual percibe los pensamientos de acción clara, de comunicación entre las personas que actúan en armonía. 

Para generar los medios que permiten que esto suceda, hemos seguido durante generaciones un complejo sistema de ceremonias y ciclos estacionales de relación. Mis familiares dicen que estamos en este mundo desde hace mas de 133,000 años, que es el período de desarrollo de la mente humana en esta tierra. Ha habido cuatro creaciones antes de ésta de modo que nos encontramos en la Quinta Creación, el Quinto Mundo. La Quinta Creación al igual que el mismo tono en música es la oportunidad para acceder a una nueva esfera.

Ahora podemos entrar en el sendero de la belleza, el sendero de la recta acción, de las buenas relaciones, de la intención clara. Tal es la determinación que hemos de adoptar cuando finalice este quinto ciclo…


Dhyani Ywahoo.

lunes, 5 de junio de 2017

CUANDO HAGAS ALGO…, por Chamalú


CUANDO HAGAS ALGO…
por Chamalú

Cuando hagas algo, conviértete en lo que estás haciendo. Nunca dejes de observar tu propio interior; en especial, en momentos de grandes decisiones; sé honesta contigo misma, no te compliques intentando comprenderlo todo, hay cosas que se explican solas, en algún momento, vivencialmente.
No importa que los demás tengan más cosas materiales que tú, eso solo son cosas pasajeras y con el tiempo el camino se llena de obstáculos, que no te daran la libertad de caminar.  

Nosotr@s no entregamos fragmentos de nuestra vida a cambio de un dinero con que comprar lo necesario, sólo tienes que competir contigo misma. Ahora que estás a punto de realizar grandes cambios en tu camino, sólo quiero decirte que lo único que tienes es a ti misma. Este es un tiempo muy especial, todo está vivo, todo es uno.

Nosotros seguiremos adelante. Si quieres podrás viajar todo lo lejos que desees, con tan solo cerrar los ojos, mas la decisión como siempre, será tuya. Explora, descubre, imagina, expresa, disfruta, comparte y cuando tengas algún problema, danza; ello preservará tu lucidez y las alternativas de solución se multiplicarán más. 

No te aferres, no te aferres a nada, deja en libertad tu libertad. Y el tiempo seguirá pasando.  Y nosotros seguiremos fluyendo, seguiremos adelante. Permanece siempre alerta, alerta contra los miedos que nos inoculan, contra la estupidez que nos contagian, contra la soberbia que nos inducen, contra la infelicidad que nos recomiendan. No hace falta pensar demasiado, no precisamos mucho dinero. La comodidad artificial degenera. La falta de entusiasmo mata la vida.

Autor: Chamalu

*Este es un extracto del libro “Cartas a Wayra” de Chamalú. Este libro es una recopilación de cartas que él escribió a su hija antes de nacer. Si quereis escuchar el audio-video, podéis visitar el siguiente video en You Tube:


¿CÓMO QUIERES APRENDER TUS LECCIONES?, por David Topí



¿CÓMO QUIERES APRENDER TUS LECCIONES?
por David Topí

Cuando venimos a este mundo a pasárnoslo bien en esto que llamamos Vida, nos traemos con nosotros los deberes que nosotros mismos, por mediación de nuestro Yo Superior, decidimos hacer para seguir aprendiendo cosas.
  
La Tierra ya es una escuela “dura” por si misma, pero nosotros además nos traemos bajo el brazo las “lecciones” que hemos decidido estudiar durante nuestra estancia aquí.

Dos formas de aprender

Todos tenemos una lección primaria para cada vida, y dos o tres lecciones secundarias. La lección primaria sería como estar estudiando un doctorado en algo en concreto, mientras que las lecciones secundarias serían algo así como simplemente tomar cursos de especialización. Nuestro Yo Superior elige la lección primaria, y las otras, en base al trabajo realizado en vidas anteriores, en nuestro esfuerzo por “aprender” y en nuestro enfoque sobre como “aprender”.

Podemos aprender de dos formas principales, a través de situaciones positivas o a través de situaciones negativas. La primera es evidentemente la más adecuada, pues se nos presentan eventos, personas, y cosas en la vida que nos enseñaran de acuerdo a “eso” que debemos aprender. Si prestamos atención, si comprendemos esas situaciones, enseñanzas, etc, simplemente estamos “evolucionando” mientras disfrutamos de esas enseñanzas positivas.

Aprender a partir de situaciones negativas

Sin embargo, la mayoría de nosotros decidimos aprender a partir de encontrarnos con situaciones negativas, obstáculos, problemas, etc. No es la forma mas agradable, pero podemos escoger este “método” precisamente porque en un intento anterior “falló” el hecho de intentar aprender a través del positivismo. Hemos de entender que para nuestro Yo Superior hacernos “sufrir” no es un juego o un capricho, sino que desde una perspectiva extremadamente mucho mas elevada que la nuestra, es la forma correcta de asimilar ciertas enseñanzas.

Cambio de método

Sin embargo, aunque aun no estoy seguro que sea 100% cierto, he tenido alguna experiencia que me indica que es posible solicitar un “cambio de método”. Cuando somos realmente conscientes de nuestra lección para esta vida, y nos damos cuenta de en que situaciones nos vemos envueltos que tienen que ver con esta, si a priori habíamos decidido que íbamos a pasar por situaciones negativas para entender “el mensaje”, podemos pedir a nuestro Yo Superior (con una intención consciente) que cambie la forma y que pasemos a experimentar nuestras lecciones a partir de eventos mas “positivos” o por lo menos menos problemáticos que los que hayamos podido estar sufriendo hasta la fecha.

¿Funcionará?

Pues depende del caso. El objetivo es hacer los deberes. Si tomamos las responsabilidad de completarlos, podemos ir transitando por las diferentes lecciones con mayor alegría y tranquilidad que si nos olvidamos de ellos, y nos tienen que ir dando palos para recordárnoslo. En todo caso, haz la prueba.

Pon la intención de aprender tus lecciones a través de experiencias positivas, y trata de ver si notas algún cambio en algún área de tu vida. Si es así, ¡enhorabuena! Tu desarrollo personal ha dado un salto cualitativo, no solo porque has demostrado que eres consciente de lo que has venido a aprender aquí, sino porque además has demostrado madurez para pedir ese cambio y seguir por el camino de la evolución personal.

Nadie dijo que hayamos venido a esta vida a sufrir, hemos venido a ser felices y a evolucionar, a mejorar y a crecer, así que si ves que las lecciones no te suceden como te gustarían, pide ayuda para que tu Yo superior te de la oportunidad de probar con el otro método. Seguro que notarás el cambio! 


Autor: David Topí